Como con cualquier pieza de equipo electrónico, un montón de cosas pueden ir mal con un disco duro externo. Hay dos tipos de problemas: de hardware y de software.
Los problemas de hardware son los defectos físicos que impiden el acceso a los discos desde daños y de acceso a los datos. Los problemas de software son confusiones digitales que hacen que la recuperación de datos sea más difícil.
Instrucciones:
Paso 1: Averigua si necesitas una solución para el hardware o el software. Escucha si hace sonidos tu disco o zumbidos al arrancar o al detenerse. Estas son señales de que el brazo de accionamiento y los discos ya no están alineados y la unidad está sin funcionar. Si parece que no hay nada malo en tu disco duro, probablemente es tiempo para una solución de software.
Paso 2: Ejecuta uno de los muchos parches de software, si piensas que el problema está relacionado con el software. Estos programas cuentan con indicaciones en pantalla, por lo que es fácil ver el progreso a través de ellos. Si esto funciona, no es necesario solucionar un problema físico.
Paso 3: Quita los tornillos pequeños que sostienen la unidad. Así llegarás a las entrañas de la unidad. Ten mucho cuidado de no doblar o forzar una pieza para ir a donde quieres.
Paso 4: Determina cómo van las cosas. Mira a ver si hay algo suelto dentro de tu disco duro externo. Si recientemente lo has dejado caer o has viajado con él, es posible que algo se soltara. Asimismo, comprueba que todas las placas y platos están rectos y no están doblados en forma alguna. Si están doblados, enderézalos con las manos o los alicates.
Paso 5: Pon todo de nuevo y comprueba que todo en tu disco duro externo está funcionando correctamente.
Paso 6: Trata de usar el disco duro externo en otro equipo. Tal vez tu equipo o el puerto USB tiene el problema y debe reemplazarse.




